Por la mañana, una vuelta por Rennes, antes de dejar la ciudad.
Y a continuación, salida hacia la costa del granito rosa, pero haciendo paraditas en los pintorescos.
Bahía de Saint-Briec, famosas por sus mareas:
Los acantilados de Plouha son el punto más alto de la costa bretona, y esconden caletas con historias de contrabando y de misiones secretas de guerra.
Lo vimos humedecido por la lluvia.
El sueño del adolescente:
La marea estaba alta, así que poca playa.
De Ploumanac'h a Perros-Guirec seguimos la "senda de los aduaneros", para ver las formaciones más impresionantes de granito rosa. Y coronando estas grandes rocas, ¡Escalator!
A descansar a Lannion. En un apartamento duplex estupendo.
















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